CES - Revista Veterinaria Enero - Junio 2008 - (Page 10) Key words Clinic, hepatic, pathology, renal, security. Introducción Son muchos los estudios que reportan el efecto clínico que los anestésicos producen sobre los pacientes (8, 9, 11, 14) , en este aspecto se han publicado resultados sobre evaluaciones clínicas y anestesiológicas de combinaciones de anestésicos utilizados en cirugía de ovariohisterectomía (OVH) en hembras caninas (2, 17, 21), incluso se han estudiado las particularidades que algunas razas de caninos tienen a algunos anestésicos; como es el caso de los perros Greyhound (14, 19). Sin embargo existen pocos datos sobre el efecto de los preanestésicos y anestésicos intravenosos sobre las funciones hepáticas y renales; pero, en general se puede esperar que las alteraciones hemodinámicas que producen estos agentes puedan alterar de manera similar a los anestésicos inhalados las diferentes funciones orgánicas. Algunos ejemplos de cómo los preanestésicos y los anestésicos intravenosos podrían afectar el funcionamiento hepático y renal, se pueden extrapolar del efecto de los anestésicos inhalados sobre el funcionamiento hepático y renal. Los anestésicos inhalados como el halotano (principalmente), se han asociado a hepatitis que pueden ir desde leve aumento de enzimas hasta una necrosis hepática fulminante, sin embargo, el enfluorano e isofluorano tienen menor probabilidad de presentar estos efectos adversos (7). Se postula que el isoflurano altera menos la perfusión hepática que el halotano, por lo que se prefiere en pacientes con riesgo de lesión hepática (5). Por otro lado, todos los agentes anestésicos, reducen el flujo sanguíneo hepático y, como resultado, disminuyen la capacidad de transporte de oxígeno al hígado y al bazo. Los estudios realizados en animales de experimentación demostraron que el halotano disminuye el flujo sanguíneo hepático alrededor de un 30% cuando se usa a 1 CAM (concentración alveolar mínima) y en un 50% cuando se usa a 2 CAM (7). Cuando se analizan individualmente agentes anestésicos, se observa cómo se presenta reciprocidad de la respuesta entre el sistema porta y la arteria hepática; por ejemplo, la resistencia arterial hepática se incrementa durante la administración de halotano en asociación con una disminución en el flujo sanguíneo venoso portal; en contraste, durante la administración de isofluorano, la resistencia arterial disminuye a pesar de similares alteraciones del flujo sanguíneo hepático (10). El porcentaje de metabolismo hepático varía para los diferentes anestésicos; por ejemplo, 10 el enfluorano, de 3%; el isofluorano, de 1%; el sevofluorano, de 3%, y el desfluorano, de 0,02% (7, 3). Este metabolismo puede estar relacionado con algunos efectos adversos ya que pueden causar irritación directa del tejido hepático durante el proceso de biotransformación. Además algunas alteraciones de varias de las pruebas de la función hepática se presentan con cierta frecuencia después de cirugía en pacientes sin enfermedad hepática (10). Debido a que el paciente que se somete a anestesia generalmente tiene una intervención quirúrgica, es en muchas ocasiones difícil diferenciar los efectos de la anestesia de los de la cirugía sobre los diferentes sistemas orgánicos. La toxicidad aguda de los gases halogenados como el cloroformo, halotano y enflurano ha sido documentada. Exposiciones a altas concentraciones de estos gases, tales como las requeridas para la inducción de la anestesia causan lesiones en el hígado y daños en el sistema renal. Los estudios con animales refuerzan la evidencia de los efectos adversos sobre el hígado y el riñón como consecuencia de la exposición a estos gases (12). En cuanto a los preanestésicos de administración intravenosa o intramuscular, como por ejemplo la acepromacina y la xilacina, presentan fenómenos de hipotensión en los pacientes a los que se les administra debido a interacciones con receptores del sistema nervioso autónomo (5), lo que puede disminuir la perfusión sanguínea de diferentes órganos como el hígado y el riñón causando alteraciones en su funcionamiento. Para algunos agentes tranquilizantes fenotiazínicos principalmente clorpromacina se ha reportado ictericia leve de tipo obstructivo (5). Lo anterior refuerza la idea de que ningún agente preanestésico utilizado se puede considerar totalmente inocuo. En un estudio realizado en el año 2003 en donde se observaron los efectos de la acepromazina en la función renal de los perros, se concluyó que el flujo de sangre renal y el rango de filtración glomerular no decrecieron con una baja de la presión sanguínea en el tratamiento con acepromazina (4). El tiopental tiene dentro de las contraindicaciones relativas la enfermedad hepática, aunque esta recomendación no precluye su uso (18). El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la combinación de diferentes protocolos anestésicos como acepromazina, atropina, xylazina, ketamina y propofol, sobre las mediciones de Fosfatasa Alcalina (FA), Alanino Amino Transferasa (ALT), creatinina y Nitrogeno Ureico en Sangre (BUN por sus siglas en ingles) de caninas sometidas a OVH. Revista CES / Medicina Veterinaria y Zootecnia / Volumen 3 / Número 1 / Enero – Junio de 2008 / ISSN 1900-9607
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