CES - Revista Veterinaria Enero - Junio 2008 - (Page 56) sensación de dolor y sufrimiento, sugerida por Singer como requisitos suficientes para poseer intereses. Desde este punto de vista debe considerarse la postura de Cely (4) al señalar que el hombre hace parte integral de un ecosistema, en el que ninguno de los seres que lo compone es centro de los otros, por lo que la especie humana no puede abrogarse abusivamente este privilegio, produciendo un antopocentrismo fuerte para todas sus formas de relación; pero quien por su reconocimiento como único ser moral, la cual según Wulff (24) es el conjunto de valores principios y códigos de producción humana, que sirven para regular las relaciones de unos con otros, merece mayor consideración al momento de la toma de decisiones respecto a la vida, sin que esto suponga ausencia de consideración para las demás los demás seres vivientes. Principios orientadores de la bioética en el bienestar animal Tom L. Beauchamp y James F. Childress (2) inspirados en el informe Belmont y en los juicios de Nurembeerg - Alemania, postularon en 1979, cuatro principios orientadores de la bioética, en su obra Principles of biomedical ethics, que son: autonomía, como la capacidad de autogobernarse; no-maleficencia, contemplando no hacer daño; beneficencia, hacer el bien y justicia, como la constante voluntad de dar a cada quien lo suyo. Desde el bienestar animal, como tema de la bioética, los principios poseen también completa aplicación, auque no puedan ser tomados de manera individual, sino, en su conjunto. La autonomía, como el autodominio que expresa la capacidad para darse normas a si mismo sin influencia de presiones externas o internas, no podrá ser demandado, al menos desde las evidencias actuales, como una facultad animal. Sin embargo, se hace posible reclamar la libertad para expresar su comportamiento natural y la necesidad de satisfacción de sus intereses individuales; desde este enfoque, la libertad se encuentra estrechamente vinculada a los principios de beneficencia y no maleficencias, pero entendido específicamente como un principio propio de desarrollo del animal, independiente del humano, como si ocurre con los otros tres principios. Desde esta perspectiva se abandona el modelo de máquinas autónomas, propuesto por Descartes (20) para referirse a los animales, y se acoge a estos seres como unidades biológicas complejas, estructurales dentro de un sistema complejo mucho más amplio que es el ecosistema. Mosterín apoya la idea al escribir “Los animales no se limitan a percibir el mundo, a observarlo y representarlo. Una vez elaboran y procesan en su cerebro la información que reciben del exterior, los animales actúan. Los animales son agentes” (12). Pero se acepta que no todos los seres podrán contener igual nivel de información, y por tanto no existirá en la naturaleza homogeneidad en la complejidad de los microsistemas que la conforman, razón por la cual, La libertad debe fundamentarse partir de la compasión tampoco existirá igualdad en el número e intensidad y el imperativo categórico Kantiano; permitiendo a de necesidades o intereses. cada animal comportarse de acuerdo al patrón de la especie a la que pertenece, en un ambiente que (16), el nivel de complejidad de cada Según Piñeros facilite su desarrollo, sin que se suponga la ausencia organismo, entendido como un sistema o más bien un de heteronomía, como un límite de la intervención microsistema dentro del ecosistema, esta relacionada del hombre, pero si como un factor a tener en con su nivel evolución; ubicando la especie humana en cuenta. un estadío mayor de complejidad en relación con los demás seres vivos, sin olvidar el corto tramo evolutivo A partir de este principio, los humanos, se ven que la separa del resto. Y teniendo siempre presente que comprometidos con los especímenes animales que nuestro mayor nivel de complejidad, no se debe sólo a con quien se relacionan de forma directa o indirecta, nuestras mejores facultades, sino a sucesos naturales sobre todo aquellos pertenecientes a especies que que nos favorecieron, como aquel meteorito caído sobre han sido objeto de domesticación, pues gran parte el cabo de Yucatán México hace más de 65 millones de de su comportamiento depende ahora, también de años, a quien se le atribuye gran participación en la la intervención del hombre. El principio sugiere extinción de los dinosaurios, que permitió que especies aplicar la idea del consentimiento presunto para la de mamíferos inferiores pudieran evolucionar hasta lo toma de decisiones respecto a los animales; al menos que se conoce hoy como seres humanos. para reacciones de mayor complejidad, superando la 56 Revista CES / Medicina Veterinaria y Zootecnia / Volumen 3 / Número 1 / Enero – Junio de 2008 / ISSN 1900-9607
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