Edición Extraordinaria - Golpe Mortal - (Page 4) NACIÓN q Raúl Reyes junto a Rodrigo Londoño Echeverri, alias ‘Timochenco’, otro miembro del Secretariado de las Farc que actúa en el nororiente del país p En 1984, durante los diálogos de Paz del gobierno de Belisario Betancur con las Farc, Raúl Reyes también jugó un papel importante junto al líder máximo ‘Manuel Marulanda Vélez’ y a los también integrantes del secretariado Alfonso Cano y ‘Timochenco’ Por su cabeza pasaba la operación que buscaba dar con el paradero de Raúl Reyes, uno de los hombres más importantes en la historia de las Farc, al punto de que se le consideraba el número dos, después de Manuel Marulanda Vélez; era quien manejaba la política de relaciones exteriores de ese grupo y quien, se sabía, se pasaba con frecuencia a Ecuador aprovechando los numerosos ríos y la espesura de la selva. El presidente Uribe tomó el teléfono y se comunicó con su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, con quien había conversado línea fronteriza. Desde hacia tiempo, la Fuerza Pública sabía más o menos la ruta de este hombre que durante los años de negociación en el Caguán –durante la administración Pastrana– se convirtió en el rostro más visible. Sin embargo, aunque le seguían de cerca las huellas, la espesura de la selva les cerraba el paso a pesar de que en alguna que otra ocasión habían llegado tarde hasta su improvisado cambuche donde quedaban botellas de vodka danés Danskaya y las colillas de cigarrillos President, que eran de su predilección. Raúl Reyes había recibido en su campamento varios meses atrás. La reunión del Joec –allí es donde se planifica y coordina de manera unificada entre Policía y fuerzas militares las operaciones más delicadas y secretas de la fuerza pública– fue rica en detalles y precisa en los movimientos a seguir. Las primeras órdenes indicaron que mientras los altos mandos militares y policiales continuarían desde allí los pasos a dar, dos grupos especiales de la Policía fueran enviados a la zona. En el primero, conocido con el remoquete de “Lobo”, iban seis hombres del Comando de Operaciones Especiales de la Policía (Copes). El segundo grupo estaba conformado por 53 integrantes de los Comandos Jungla. Los miembros del comando abordaron varios Black Hawk. Llegaron hasta Granada, Putumayo,con la misión específica de verificar sobre el terreno detalles adicionales sobre el campamento en donde, tenían el convencimiento, se encontraba Reyes. Los informes de inteligencia obtenidos en la zona les dieron la garantía casi infalible de la presencia de Reyes, por lo que llamaron para pedir ayuda. De inmediato, miembros del Ejército fueron enviados a respaldar a los policías.Todos estos movimientos se realizaron durante el miércoles y parte del jueves.Desde la selva en la frontera colombo ecuatoriana se enviaban reportes permanentes al Ministerio de Defensa sobre todas las novedades, aunque fueran mínimas, de lo que ocurría en el campamento. Con los datos en la mano y plenamente confirmados,los oficiales en Bogotá decidieron RAÚL REYES ESTABA DOS KILÓMETROS ADENTRO DE ECUADOR. AUN ASÍ, FUE BOMBARDEADO del operativo que se había iniciado el miércoles 27. Ese día un grupo de oficiales de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol), que desde hace varios años había recibido la misión de ‘cazar’ al jefe guerrillero, les confirmó a sus superiores, al ministro de Defensa y al comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, que tenían plenamente ubicado a Reyes. “Muchachos, ¿están seguros cien por cien?”, les inquirió el oficial. “No tenemos dudas, mi general”, respondió uno de los oficiales. Entonces el experimentado oficial le contó que desde hacía varias semanas las labores de inteligencia le habían permitido detectar la presencia del Reyes en Ecuador. El guerrillero estaba refugiado en un pequeño campamento móvil localizado en territorio ecuatoriano, a escasos 1.850 metros de la Pero en esta ocasión la certeza era absoluta. El director del la Policía Nacional, general Óscar Naranjo; el ministro Santos, y la cúpula de las Fuerzas Militares tenían una fe ciega en que ahora sí caería un pez gordo, como lo exigía una opinión pública que reclamaba, a pesar de los exitosos resultados en la lucha contra las Farc, la baja de un peso pesado. Entonces organizaron una reunión de la Junta de Operaciones Especiales Conjunta (Joec) en el Ministerio de Defensa. Ese miércoles justamente, a la misma hora, todo el país observaba por televisión la salida de la espesura de la selva de los senadores Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco, Jorge Eduardo Géchem y Orlando Beltrán a abrazarse en libertad con la senadora Piedad Córdoba, precisamente la última figura pública a quien 4 M A R Z O 3 , 2 0 0 8 Semana
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