Edición Extraordinaria - Colombia Expuesta - (Page 80) TAUROMAQUIA COLOMBIA EXPUESTA S Imitando a Picasso de arreglar fotos, sólo esperó hasta cuando se percató de cómo las sombras cambiaban y se hacían más largas, más grandes. En ese momento se le vino a la mente la idea de que esas sombras tan extrañas se parecían en sus líneas a las logradas por Pablo Picasso en sus famosas pinturas de toros. En la arena se proyectó el momento definitivo: el torero frente al toro, extendiendo el capote y apuntando la espada, la mirada fija en el lomo, justo en la cavidad entre el omoplato y la escápula para dar la última estocada. Entonces obturó. Y convirtió una escena perdida, una corrida de la que poco sabremos, en una de las fotos más admiradas de la reportería gráfica colombiana. Cuando alguien le preguntó a Caicedo por qué no exponía, simplemente dijo: “Yo expongo todos los días, en el periódico”. obre la corrida hay poca información. No se sabe el nombre del torero, ni mucho menos el del toro o su casa ganadera. Ni siquiera el de la temporada taurina. Aquí lo importante es la foto. Que el fotógrafo Carlos Caicedo estaba ahí cuando el sol se levantó sobre Bogotá y sobre la plaza de toros La Santamaría para que las sombras se alargaran en la arena. Que tenía lista su cámara de 35 milímetros y lente gran angular que, según recuerda u olvida, “era Canon o Leica”. Así como recuerda u olvida que fue una tarde “por ahí de 1970 o 1971” y que quería un ángulo distinto.Y que cuando vio que“hacía buen sol”,le pidió a Daniel Samper Pizano, a quien conocía porque trabajaban en El Tiempo, que lo dejara tomarla desde su apartamento en las Torres del Parque, foto: carlos caicedo desde donde se ve la plaza. Lo único que recuerda Samper Pizano al respecto es que sí vivió allí, pero no entre 1970 y 1971 sino entre 1982 y 1986. Pero aquí lo importante sigue siendo la foto. Que desde la ventana de algún apartamento del piso 23 de la torre C, Caicedo puso su mirada en el ruedo. Y, poco amigo M foto: manuel h. rodríguez El presagio de la muerte uchos creen que el gran Manolete estaba preocupado. Pero la frente arrugada y la expresión dura muestran más bien al matador atento al ruedo. Y seguramente cansado: acababa de salir de una mala faena en la Plaza de Toros La Santamaría de Bogotá durante su única temporada en Colombia, en 1946. Y un joven de 26 años que empezaba en El liberal, Manuel H. Rodríguez, captó con su Rolleiflex una de las fotos más famosas del llamado ‘Monstruo de Córdoba’: tanto, que un año después, cuando un toro llamado Isleño le causó la muerte en la plaza del municipio andaluz de Linares, muchos dijeron que esa expresión había presagiado su cercana muerte.
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