Semanario Clave - Año 3, N 113 - (Page 34) 34 CLAVE Jueves, 8 de mayo de 2008 C2 lectura Junot Díaz: “El machismo de EE.UU. se llama patriotismo” El escritor dominicano no tiene reparos en hablar del racismo, la corrupción política y el machismo que “consumen” a la sociedad dominicana, pero también es el primero en defender la entrega, la pureza y la alegría de su gente. Sobre esto habló en el encuentro del programa Artistas en Residencia del colegio Carol Morgan TEXTO: CAROL CROUSSETT FOTO: PEDRO JOSÉ HOLGUÍN unot Díaz tiene ideas muy claras y particulares sobre las sociedades en las que le ha tocado vivir, y no tiene reparo alguno en exponerlas. A veces abrasivo, a veces dulce pero nunca indirecto o indulgente, Díaz se muestra tan a gusto hablando una mañana con jóvenes admiradores en el Colegio Carol Morgan como con sus padres, en la noche de ese mismo día. “Yo digo lo que pienso, porque si no, ¿para qué sirven las ideas?”, preguntó el laureado escritor dominicano al público compuesto por maestros, padres e invitados especiales, que habían llegado con la esperanza de interactuar con el autor. Tras la lectura de un extracto de su obra “La breve y maravillosa vida de Oscar Wow”, que le valió su ya famoso premio Pulitzer, Díaz agradeció al público la gentileza de aceptar pasar una velada con él, “porque que la gente saque tiempo para hablar con un artista es algo en peligro de extinción”. Seguidamente, declaró abierto un diálogo con el público en el que reveló sus sentimientos sobre temas como la inmigración, el machismo y lo que denomina “su pasión por documentar para las generaciones futuras la locura en la que vivimos”. ¿Por qué hace lo que hace? ¿Por qué se convirtió en un escritor? Cualquier artista, sea escritor, pintor, cantante o músico lo que sea, tiene por lo menos diez respuestas archivadas en su cerebro para cuando escucha la pregunta ¿Por qué hace lo que hace? En mi caso, la respuesta más sincera es porque yo siempre he querido ser lo que soy. Yo soy un artista. Mi forma de arte es la literatura de ficción. En un mundo como en el que vivimos, en el que las cosas funcionan de la manera en la que lo hacen, pocas cosas en esta vida nos recuerdan lo que yo considero ser la realidad del ser humano. Que el humano es vulnerable, débil y que muchas veces está errado. Pero a pesar de todo esto, a pesar de sus múltiples fallas, es algo bello. Y el arte es ese espejo, el único que tenemos, que permite que todo eso se refleje clara- J mente, como realmente es. A pesar de que usted escribe en inglés, su obra tiene un fuerte contenido de criollismos que sólo un dominicano entendería. Parecería que usted escribe sólo para usted mismo. ¿Es así? La realidad es que sí, empleo muchos “dominicanismos” en mis obras, pero es que siempre he creído que la gente tiene una percepción errada sobre el público para el que alguien escribe. Se habla de “literatura universal” como si esto fuera algo que significara “de fácil comprensión para todo el mundo”, y esto no es cierto. Lo universal no es sobre lo general, es sobre lo particular, lo concreto, lo único. Uno no escribe para los de afuera, uno escribe hacia adentro. No se escribe ni siquiera para los de este momento, se escribe para los que vendrán. ¿Se podría decir entonces que sus obras están escritas para las próximas generaciones? Sin lugar a dudas. El arte no es para el presente. Yo no soy religioso, pero creo que ser artista es en sí un acto de fe. Uno cree que las generaciones por venir le encontrarán algún tipo de uso a lo que uno está haciendo ahora. Si no para más nada, al menos uno espera estar documentando lo que está ocurriendo ahora y lo que ha pasado hasta este momento, con la esperanza de que los jóvenes en sesenta años digan “¡Wao! ¡Esa gente estaba loca! ¡Mira cómo se comportaban!”. ¿Pero no será eso mucho que esperar de una sociedad como la dominicana, que no tiene una cultura de lectura? Bueno, Santo Domingo no tiene una cultura de lectura, pero tampoco tiene una cultura de honestidad, ni de responsabilidad política, pero eso no nos impide ser utópicos. Eso no nos hace dejar de lado la esperanza de que las cosas cambien. Yo escribo porque sueño con que en 100 años haya quien compre un libro mío y diga “este libro no es el mejor, pero sirvió para acompañarme”. ¿Cómo se siente con el premio y la notoriedad que le ha traído? Esta es una de las preguntas en las que uno queda mal como quiera que las responda (risas). Nada prepara a un joven para la competitividad del mercado estadounidense como la inmigración" Depende. Si es un muchachito blanco y rico, probablemente no. Pero si es un jodío de Gualey, claro que sí. En mi caso no fue tan difícil. Fue una combinación de mucho, muchísimo trabajo y las oportunidades adecuadas. Pero sí puedo asegurarles que nada prepara a un joven para un ambiente competitivo como la inmigración. Lo básico que tiene en su país desaparece en un segundo: la seguridad de la cultura, del idioma todo se va y se hace el doble de difícil. Quizá aun más para las mujeres. ¿Por el machismo? Sí. Nosotros eramos cinco hermanos, y los varones teníamos que trabajar y que estudiar, pero después podíamos salir a la calle y despejar la mente. Las hembras tenían que trabajar, estudiar y fajarse ellas solas con la casa. Y en esa época yo no sólo no me daba cuenta de esa injusticia, sino que tampoco me importaba. Hoy uno se pregunta si parte de mi éxito no se debe a que nunca he lavado nada, me he cocinado nada, he limpiado nada o he tenido que hacer mis propias citas en ninguna parte, lo que me ha dejado con suficiente tiempo para perfeccionar mi arte hasta este punto. ¿Pero eso es por ser latino, porque en EE.UU. eso no existe? ¿El machismo? ¡Pero claro que existe machismo allá! Lo que pasa es que allí en los últimos ocho años se le llama “patriotismo”. Díaz asegura que ser dominicano es su mayor orgullo. La verdad es que gran parte de esto ya lo había pasado con Drown (su novela anterior). ¿Qué te digo? Los aplausos están bien, pero yo escribo por el material, no por el provecho que pueda sacarle en fama. Pienso que el arte basado en fama es un arte malvado. Este trabajo requiere un nivel de tranquilidad y de atención que toma tiempo conseguir, y la prueba es que entre Drown y este libro pasó casi una década. Así que yo me relajo y espero que los aplausos se terminen para poder volver a escuchar la voz del chamaquito inmigrante que vivía en Jersey, que no le importaba un carajo a nadie, que nadie lo paraba en la calle y al que ningún presidente dominicano nunca antes le importó conocer. Ahí comienzan mis libros. ¿Cree que para un joven dominicano es muy difícil abrirse camino en el mundo literario de EE.UU.? El racismo en República Dominicana La “otra supremacía blanca” Al ser cuestionado sobre el racismo en Estados Unidos y cómo aprendió a lidiar con él, Junot reafirmó su conocida tesis de que “el fuerte racismo dominicano lo preparó para el que se encontró allí, porque son exactamente iguales”. Afirma que la “supremacía blanca” dominicana es tan fuerte que es “una verdadera locura. Si allá tienen el racismo institucionalizado, aquí tenemos un doctorado en el tema. Estamos bajo el efecto de lo que se denomina ‘alucinaciones negativas’, o la capacidad de autoobligarse a no ver lo que está claramente ante nuestros ojos. Esa es la realidad dominicana. Triste, pero totalmente innegable”.
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