Semanario Clave - Año 3, N 116 - (Page 24) Jueves, 29 de mayo de 2008 CLAVE 33 DE LOS FERIADOS Recordando lo sucedido el primero de mayo de 1884 en Chicago, Estados Unidos, parece como una rareza que el día 26 de este mes se recordase el 83 aniversario de la ley promulgada por el presidente Horacio Vásquez en 1925, la cual determinaba que los domingos y los días feriados ya no serían ASÍ 0CURRIÓ José Luis Sáez considerados laborables. Y más raro aun, pero no tanto, es que los airados comerciantes e industriales de la República Dominicana recurrieron a la Suprema Corte de Justicia, que dio el palo al adoptar la decisión de declarar la mencionada ley como una disposición “inconstitucional”. Cosas veredes, Sancho. sin mala fe Narciso González dos a los tribunales? ¿Por qué quien esfumó a Guido Gil nunca ha respondido por ello? ¿Quién le pasó cuenta a los crímenes de la “Banda Colorá”? Es un prontuaAndrés L. rio muy largo, que indica nuestra Mateo preferencia por el olvido. En otras sociedades latinoamerica(Este artículo se publicó el 11 de oc- nas, a las oleadas represivas del tubre de 2007. El fiscal respondió autoritarismo, les han seguido ofreciendo una recompensa, y lue- siempre sonados procesos judigo se hundió en el silencio. Lo repi- ciales. Con excepción del caso de to para recordarle al fiscal que las Hermanas Mirabal, y el de Orlando Martínez, toda la represión cumpla con su deber) Maestro siempre, Narciso Gon- política ha quedado impune. Pero la desaparición de Narciso zález gritaba al hablar. Su vida resabiosa era un juego de espejos González es el sitio exacto de la de sus trajines justicieros, de sus regresión que todos creíamos insueños de igualdad, de su discur- concebible. Fue un signo del poso iracundo contra la soberbia del der desmemoriado que nos exipoder. ¿Cuál es el símbolo de su gía quedarnos estacionados en el desaparición, a través de los años miedo. Fue recuperar el estado triunfante del asesinato político, transcurridos? Debería ser la derrota definitiva la impunidad, las angustias sin del autoritarismo. El autoritaris- nombre de las desapariciones. ¿Cómo es posible que los asesimo ha funcionado uniformemente en la historia dominicana, co- nos de Narciso González no estén en la cárcel? mo una coartada que Si los sicarios que lo deanuncia o justifica El Cardenal saparecieron se salen operaciones represi- debería con la suya, toda la socievas, destinadas a sal- mencionarlo dad será culpable. El auvar el valor inmanente en sus homilías, toritarismo está siempre del “orden” o la “paz”. frente a los Las palabras “orden” y funcionarios, como agazapado entre bambalinas en la sociedad do“paz” acumulan en la un sacrificado minicana. Y en los pronhistoria nacional, y en primordial de la tuarios de los líderes pomuchos países ameri- democracia. líticos esta condición decanos, los determinismos más siniestros del poder per- bería estar inscrita. La universisonal. De Lilís a Balaguer, pasan- dad del Estado, que fue su ardiendo por la cantata del trujillismo, te escenario, debería detenerse las palabras “orden” y “paz” se un instante, cada día 26 de todos vuelven un eufemismo en el que los meses, y reflexionar sobre la se encarama el sentido práctico amenaza arrogante de un orden del manejo del poder, las sutile- que elimina la disidencia mezas que justifican todos los exce- diante el expediente de la muersos de él. ¿Cómo es posible que te. El Cardenal debería menciolos asesinos de Narciso González narlo en sus homilías, frente a los funcionarios, como memoria, cono estén en la cárcel? La sociedad dominicana tiene mo un sacrificado primordial de una maldita inclinación al olvido, la democracia. Porque, queramos que los poderes cultivan con es- o no, Narciso González debería mero. Uno podría hacerse mu- ser el último mártir de la intolechas preguntas semejantes: ¿Por rancia del autoritarismo. qué nunca se ha investigado la desaparición de Henry Segarra, y + sus ejecutores materiales lleva- El autor es escritor SOBRE EL TIEMPO PRESENTE JOSÉ MERCADER mercader666@hotmail.com A Mariano Rodríguez l presidente de la Cámara Contenciosa de la JCE, Mariano Rodríguez, es hombre de bajo perfil, aunque tiene como maestro a Monseñor Núñez Collado. Su historia como juez electoral comenzó hace varios años, presidiendo la Junta Electoral del Distrito. No es persona conflictiva, pero tiene posiciones y principios, y sabe defenderlos. Así hizo con el caso del PNVC. Ha hablado nuevamente con claridad, para proponer la eliminación de las dos cámaras y la reducción de nueve a cinco del número de magistrados. Mariano sabe de lo que habla y por qué. FRA E Sin ambiciones, con claridad, el magistrado ha dicho lo que muchos temen oír sobre la JCE
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