Semanario Clave - Año 3, N 117 - (Page 48) 48 CLAVE Jueves, 5 de junio de 2008 C2 batidora ESPECIAL-DÍA MUNDIAL DEL MEDIOAMBIENTE EDUCACIÓN > Tímidos con la naturaleza En el currículo educativo no hay una asignatura sobre el cuidado ambiental De ríos y árboles FRANK MOYA PONS moyafrank@yahoo.com Lecciones del bosque: el brócoli y el lavamanos En los últimos diez años la República Dominica ha padecido varios desastres naturales que se mantienen vivos en la memoria colectiva. El ciclón Georges y la tragedia de la Mesopotamia, en San Juan de la Maguana, fue el primero de estos recientes cataclismos. Años más tarde vinieron otras inundaciones, entre las que se destacan las de la Línea Noroeste y la región del Bajo Yuna en los años 2003 y 2004. En mayo de 2004, cuando ocurrió la desgracia de Jimaní, quedó en evidencia que los bosques vecinos del poblado de Duvergé, en donde llovió igualmente, retuvieron las aguas y éstas bajaron de las montañas con menos violencia que por el cauce pelado del río Soliere que asoló a Jimaní. Meses después, en septiembre de 2004, el huracán Jeannie arrasó con el poblado de Ramón Santana e hinchó los ríos del Este hasta alcanzar volúmenes que la gente no conocía. Tres años más adelante, en noviembre y diciembre de 2007, las tormentas Noel y Olga inundaron las tierras bajas de los ríos Yuna y Yaque del Norte, arrastrando de paso millones de toneladas de tierra fértil y dejando a miles de personas con sus hogares y plantíos destruidos. En cada una de estas ocasiones llovió mucho, es cierto, pero no más que en épocas antiguas cuando caía la misma cantidad de agua y, sin embargo, las escorrentías no eran tan violentas ni tan destructivas. Examinando la historia de los ciclones, temporales y tormentas que han azotado al país en los últimos cien años podemos observar que las crecidas de los ríos son más catastróficas en aquellas zonas en donde las cuencas no tienen árboles. En la República Dominicana, como en Haití, muchas cuencas están totalmente desprovistas de bosques. Cuando llueve torrencialmente en esas zonas peladas es como si alguien vertiera agua en un lavamanos. Ahí el agua corre y se escurre vertiente abajo rápidamente, llevándose de paso todo lo que encuentra. Cuando las cuencas están cubiertas de bosques las grandes precipitaciones tardan más tiempo en hacerse sentir porque el bosque conserva el agua de la misma manera que la retiene un brócoli pues éste la absorbe entre sus pétalos y la escurre lentamente. Cuando los bosques están intactos atrapan grandes cantidades de agua y su follaje actúa como una esponja que tarda bastante tiempo en llenarse y escurrirse. En las cuencas boscosas el agua baja lentamente por entre la foresta, resbala entre las ramas y los troncos, se infiltra poco a poco en el subsuelo, y sólo después que ha pasado un buen tiempo es cuando comienza a saturarse la tierra. En el curso de los últimos ochenta años, primero por la acción de los aserraderos, luego por la acción de los ganaderos y, finalmente, por la acción de los agricultores itinerantes y las políticas de desarrollo agropecuario, las cuencas altas del país han estado sufriendo un creciente proceso de degradación y, por lo tanto, muchas han perdido su capacidad de rete- Para recuperar las cuencas y convertirlas en grandes esponjas naturales conservadoras de agua, hay que sembrarlas con millones de árboles" ner agua. Hidrológicamente hablando, los dominicanos estamos eliminando el "brócoli" de las cuencas y las estamos transformando en enormes "lavamanos" que convierten rápidamente las lluvias en gigantescos torrentes destructivos. Este proceso ya ocurrió en Haití y está ocurriendo aceleradamente en la zona fronteriza, pero también está afectando las cordilleras dominicanas. Una de las muchas consecuencias de este fenómeno puede verse en el poblado de Sánchez, cuyo puerto ha sido cegado por millones de toneladas de tierra arrastrada por el río Yuna y sus afluentes. Esos suelos, perdidos para siempre para la agricultura, han quedado sepultados bajo las aguas de la Bahía de Samaná, de manera similar a lo que ocurre en otras cuencas del país. Para recuperar las cuencas y convertirlas en grandes esponjas naturales conservadoras de agua, hay que sembrarlas con millones de árboles, literalmente hablando. Esto no se puede hacer en un solo período de gobierno, ni en dos, y por ello la nación dominicana debe acordar una política y un programa de reforestación y restauración sistémica de cuencas que sea el compromiso de todos los sectores sociales y todos los partidos, y cuya continuidad sea mantenida por todos los gobiernos por venir. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero mientras más pronto actuemos, mejor será para todos. Educación dice "integra a todas las materias el cuidado ambiental". F.E. Por RAQUEL LUGO En el currículo de la Secretaría de Estado de Educación (SEE) no se ha contemplado que el tema del medio ambiente se trate como una asignatura aparte, puesto que entienden que la mejor opción es la forma integrada, o sea, que sea tratado por los maestros en cada una de las materias. Desde el nivel básico hasta el medio, en algunos grados con más contenido, y en otros con menos, los estudiantes aprenden a Si en las aulas manejar el tecada maestro ma, según inintegra el tema formó Rosa ambiental, el Vanderhorst, estudiante lo coordinadora aprende de Ciencias mejor”. de la Naturaleza, del DeR. CONSTANCIA partamento Especialista de Educación Ambiental de la SEE. Cástulo Antonio Reyes, director general de Currículo, dijo que en la actualidad, el departamento trabaja en qué acciones, en términos curriculares, se puedan desarrollar para disminuir el calentamiento global. En tanto que el director del Departamento, José Amado Rodríguez, aseguró que se ha ido ganando terreno al respecto, y que hablar con los alumnos sobre contribuir a preservar el medio ambiente ayuda a que ellos creen conciencia sobre su importancia. “La educación ambiental hay que agilizarla, porque los problemas crecen por la falta de conciencia”, afirma Ramona Constancia, especialista en Educación Ambiental. En la zona fronteriza es más notoria la depredación de los bosques.P.J.F.
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