Bodas USA - Summer 2008 - (Page 60) Esmeralda y Ryan Octubre 20, 2007 Parroquia Inmaculada Concepción Mexicali, Baja California Por Marilú Meza E smeralda Iñiguez quería que su boda fuera diferente, algo que se saliera de lo tradicional y ¡vaya que lo logró! En septiembre de 2003, la joven conoció a Ryan Stevens, un empresario de San Diego, durante una cita a ciegas que él tenía con otra chica. Una amiga los presentó y cuando él terminó con su compromiso volvió a buscar a Esmeralda, porque ella fue la que le gustó. Luego de tres años de noviazgo y después de que la novia obtuvo su doctorado en Epidemiología en la Universidad de California, en San Diego, el galán le propuso matrimonio durante una cena romántica en un restaurante español, en agosto de 2006. Ella aceptó encantada, pero le puso una condición: casarse en Mexicali, Baja California, ciudad donde vivió parte de su infancia y donde soñaba subir al altar de la parroquia Inmaculada Concepción. La fecha del matrimonio se fijó para el 20 de octubre del siguiente año. Primero por la temporada, porque no hace tanto calor ni frío en esa época, y con un año de anticipación para tener tiempo de planificar la boda perfecta. “Quería que mi boda fuera diferente, Algo muy original que todos los invitados recordaran”, dice la joven, quien ahora trabaja en su tesis sobre una investigación sobre el SIDA. Lo primero que hizo Esmeralda fue contratar a un planeador de bodas, puesto que se le dificultaba viajar seguido a Mexicali. Después, comenzó a probarse vestidos de novia, y luego de tratar más de 100, eligió uno de la casa de modas Demetrios. Lo curioso del caso es que la cola del vestido le costó más cara que el propio atuendo nupcial. El traje de novia tuvo un costo de $1,400 dólares, pero como quería una cola muy larga terminó pagando $1,500 dólares extra por tres yardas más de tela. Los siguientes meses fueron una aventura muy divertida para la novia, quien básicamente eligió todo referente a la celebración, excepto el menú. “Ryan me dijo ‘qué gano con opinar si al final tú lo vas a hacer todo a tu gusto’”, relata Esmeralda a carcajadas. “Pero eso sí, me dijo ‘si nos vamos a casar en México, quiero un platillo muy mexicano´”. Para Esmeralda, lo principal era elegir el lugar y apartar la fecha para la ceremonia religiosa en la iglesia. 60
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